ANDRÉS SÁNCHEZ UN BUSCADOR INCANSABLE

Andrés entrevistado por Canal 12 de Montevideo R.O.del Uruguay
Un investigador aficionado encontró el fósil de un Gliptodonte de una antigüedad cercana a los diez mil años. Fue hallado en San Ramón y tiene un peso de 350 kilos.
Andrés Sánchez vive en San Ramón junto a su madre y un tío en un hogar con techo de paja y piso de material. La casa está llena de restos fósiles de más de 10.000 años de antigüedad que Andrés, de 26 años, ha recogido desde que tenía 17.
La curiosidad, la tenacidad, y sobre todo la rigurosidad, hacen de este joven casi sin formación un ejemplo de hasta dónde se puede llegar aun cuando todo juega en contra.
Cuando tenía 5 años comenzaron las expediciones por el río Santa Lucía. A babucha de su tío Cacho y con una azada, Andrés miraba sin mucho entusiasmo los restos fósiles que encontraban excavando. No tenía idea de la importancia de esas piezas, sólo sabía que eran "cosas antiguas".
Por un tiempo frecuentó el río todos los fines de semanas, pero al llegar a la adolescencia perdió momentáneamente el interés: "sólo me importaba andar por ahí". Es una edad difícil y por más intentos que hizo su familia, Andrés no quiso hacer el liceo. Está arrepentido. Tanto que le reprocha a su madre no "haberle dado unos varazos" a tiempo.
Andrés Sánchez vive en San Ramón junto a su madre y un tío en un hogar con techo de paja y piso de material. La casa está llena de restos fósiles de más de 10.000 años de antigüedad que Andrés, de 26 años, ha recogido desde que tenía 17.
La curiosidad, la tenacidad, y sobre todo la rigurosidad, hacen de este joven casi sin formación un ejemplo de hasta dónde se puede llegar aun cuando todo juega en contra.
Cuando tenía 5 años comenzaron las expediciones por el río Santa Lucía. A babucha de su tío Cacho y con una azada, Andrés miraba sin mucho entusiasmo los restos fósiles que encontraban excavando. No tenía idea de la importancia de esas piezas, sólo sabía que eran "cosas antiguas".
Por un tiempo frecuentó el río todos los fines de semanas, pero al llegar a la adolescencia perdió momentáneamente el interés: "sólo me importaba andar por ahí". Es una edad difícil y por más intentos que hizo su familia, Andrés no quiso hacer el liceo. Está arrepentido. Tanto que le reprocha a su madre no "haberle dado unos varazos" a tiempo.